VIDA SOCIAL Y AFECTIVIDAD EN LA ADOLESCENCIA
La construcción de la vida social y afectiva durante la adolescencia se halla influida por elementos
de diversa índole, que guardan relación con factores individuales, familiares y sociales de los
sujetos. Específicamente, en el plano de las relaciones afectivas tienen especial relevancia,
en primer lugar, el carácter singular que para el adolescente tengan las relaciones en el ámbito
familiar y, en segundo lugar, los significados que asigne a las relaciones con amistades y noviazgos.
Ambos tipos de relaciones han de constituirse en componentes fundamentales a la hora en la que
el adolescente delimita su ámbito social y afectivo fuera del correspondiente a la familia.
El adolescente pone a prueba el ejercicio de su libertad y autonomía respecto del mundo adulto
en la elección de las personas que integran su grupo afectivo de referencia. Las decisiones acerca
de la composición del núcleo de amistades y de las personas elegidas para mantener relaciones
sentimentales, por un lado, y las actividades y los intereses compartidos con su núcleo afectivo
de referencia, por otro lado, son ocasión de poner a prueba la independencia del adolescente
frente a madres y padres. Por eso mismo, ambas esferas de ejercicio de independencia de los
adolescentes, como hemos señalado en un estudio anterior 3, suelen constituirse en fuente de
tensiones y conflictos en las relaciones entre ellos y su familia.
La vida familiar y la vida social resultan dos ámbitos elegidos por los adolescentes como aquellos
que tienen más importancia en su vida4
. De acuerdo a la información recabada en el presente
estudio, el tiempo de ocio proporciona la atmósfera apropiada para desarrollar una vida social y
familiar gratificante. Algo más de la mitad de los adolescentes disfrutaba al compartir el tiempo
libre con la familia, si bien en este grupo era mayor el porcentaje de chicas (61,2%) que el de chicos
(47,7%) que dijeron gustar del tiempo libre que pasaban con la familia (Gráfico 1).
RELACIONES AFECTIVAS Y SEXUALIDAD EN LA ADOLESCENCIA
señalaba que las salidas nocturnas estaban dirigidas a tener experiencias sexuales, este interés
era manifiestamente mayor entre los chicos (17,4%) que entre las chicas (2,3%). El establecimiento
de relaciones encaminadas a noviazgos no resultaba una pretensión entre las preferidas por los
jóvenes para las salidas de fin de semana.
De acuerdo a resultados de un estudio nuestro realizado en 2009, la variable edad revelaba
claras diferencias entre la motivación adolescente por contar con “muchas amigas y amigos”.
Resultaba un asunto más importante entre los menores de 15 (45,9%) y 16 años (42,7%) que para
los mayores, de 17 (38,3%) o 18 años (35%) años. A cierta edad suele alcanzarse un aprendizaje
respecto a la fugacidad de las relaciones de amistad, que a la vez corresponde a la renovación de
oportunidades de establecer nuevas relaciones, por ejemplo, con ocasión del cambio de centro
educativo o del acceso a ciclos educativos superiores. La red de amistades establecida se verá
modificada a través del tiempo también debido a que se cambia y amplía el ámbito de intereses,
para incluir, entre otras, relaciones circunstanciales –llamadas por los adolescentes como “tener
ligues”– y las relaciones de noviazgo.
En el presente estudio, la importancia otorgada por los jóvenes a tener relaciones estables,
relaciones ocasionales, experiencias sexuales y preferir cambios frecuentes de pareja mostró
algunas significativas diferencias de género. La mayoría de adolescentes coincidieron en
señalar que tanto a las chicas como a los chicos les importa tener relaciones de pareja estables;
un porcentaje algo mayor de chicos (81,6%) que de chicas (72,7%) pensaban de este modo. La
inclinación femenina de otorgar más importancia a los noviazgos era destacada por un mayor
porcentaje de chicas (21,4%) que de chicos (13,1%). Chicas y chicos coincidían, en un porcentaje
muy bajo, (4,3%) en que a los varones interesan más las relaciones estables. (Gráfico 4).
de diversa índole, que guardan relación con factores individuales, familiares y sociales de los
sujetos. Específicamente, en el plano de las relaciones afectivas tienen especial relevancia,
en primer lugar, el carácter singular que para el adolescente tengan las relaciones en el ámbito
familiar y, en segundo lugar, los significados que asigne a las relaciones con amistades y noviazgos.
Ambos tipos de relaciones han de constituirse en componentes fundamentales a la hora en la que
el adolescente delimita su ámbito social y afectivo fuera del correspondiente a la familia.
El adolescente pone a prueba el ejercicio de su libertad y autonomía respecto del mundo adulto
en la elección de las personas que integran su grupo afectivo de referencia. Las decisiones acerca
de la composición del núcleo de amistades y de las personas elegidas para mantener relaciones
sentimentales, por un lado, y las actividades y los intereses compartidos con su núcleo afectivo
de referencia, por otro lado, son ocasión de poner a prueba la independencia del adolescente
frente a madres y padres. Por eso mismo, ambas esferas de ejercicio de independencia de los
adolescentes, como hemos señalado en un estudio anterior 3, suelen constituirse en fuente de
tensiones y conflictos en las relaciones entre ellos y su familia.
La vida familiar y la vida social resultan dos ámbitos elegidos por los adolescentes como aquellos
que tienen más importancia en su vida4
. De acuerdo a la información recabada en el presente
estudio, el tiempo de ocio proporciona la atmósfera apropiada para desarrollar una vida social y
familiar gratificante. Algo más de la mitad de los adolescentes disfrutaba al compartir el tiempo
libre con la familia, si bien en este grupo era mayor el porcentaje de chicas (61,2%) que el de chicos
(47,7%) que dijeron gustar del tiempo libre que pasaban con la familia (Gráfico 1).
RELACIONES AFECTIVAS Y SEXUALIDAD EN LA ADOLESCENCIA
señalaba que las salidas nocturnas estaban dirigidas a tener experiencias sexuales, este interés
era manifiestamente mayor entre los chicos (17,4%) que entre las chicas (2,3%). El establecimiento
de relaciones encaminadas a noviazgos no resultaba una pretensión entre las preferidas por los
jóvenes para las salidas de fin de semana.
De acuerdo a resultados de un estudio nuestro realizado en 2009, la variable edad revelaba
claras diferencias entre la motivación adolescente por contar con “muchas amigas y amigos”.
Resultaba un asunto más importante entre los menores de 15 (45,9%) y 16 años (42,7%) que para
los mayores, de 17 (38,3%) o 18 años (35%) años. A cierta edad suele alcanzarse un aprendizaje
respecto a la fugacidad de las relaciones de amistad, que a la vez corresponde a la renovación de
oportunidades de establecer nuevas relaciones, por ejemplo, con ocasión del cambio de centro
educativo o del acceso a ciclos educativos superiores. La red de amistades establecida se verá
modificada a través del tiempo también debido a que se cambia y amplía el ámbito de intereses,
para incluir, entre otras, relaciones circunstanciales –llamadas por los adolescentes como “tener
ligues”– y las relaciones de noviazgo.
En el presente estudio, la importancia otorgada por los jóvenes a tener relaciones estables,
relaciones ocasionales, experiencias sexuales y preferir cambios frecuentes de pareja mostró
algunas significativas diferencias de género. La mayoría de adolescentes coincidieron en
señalar que tanto a las chicas como a los chicos les importa tener relaciones de pareja estables;
un porcentaje algo mayor de chicos (81,6%) que de chicas (72,7%) pensaban de este modo. La
inclinación femenina de otorgar más importancia a los noviazgos era destacada por un mayor
porcentaje de chicas (21,4%) que de chicos (13,1%). Chicas y chicos coincidían, en un porcentaje
muy bajo, (4,3%) en que a los varones interesan más las relaciones estables. (Gráfico 4).

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